ELECTROLINERAS EN COLOMBIA

¿COLOMBIA ESTÁ PREPARADA PARA MIGRAR AL SECTOR ELÉCTRICO?

Colombia no está migrando hacia el vehículo eléctrico ya migró. La pregunta dejó de ser si el país se electrifica, y pasó a ser una mucho más incómoda: ¿tiene conqué sostenerlo? Los números no dejan espacio a la duda. Con corte al 21 de mayo de 2026, el RUNT registraba más de 77.000 vehículos eléctricos matriculados, con ventas que crecen por encima del 200% frente a 2025. Solo en marzo de 2026 se matricularon más de 5.000 unidades: un salto del 267% interanual. Ese ritmo ya convirtió a Colombia en el tercer mercado de movilidad eléctrica de la región. Y aquí aparece la paradoja que casi nadie está nombrando: el problema no es la demanda. La demanda está resuelta —y sobrada-. El verdadero cuello de botella es cuántas electrolineras tiene, y tendrá, el país para enchufar semejante crecimiento.

Para entenderlo a fondo, propongamos un ejercicio de análisis en dos tiempos. Primero, un periodo T: la foto del presente, dónde estamos hoy y qué soluciones ya se están ejecutando. Luego, un periodo T+1: hacia dónde va el sector, qué se espera en los próximos meses y años, y qué escenarios resultan plausibles. Empecemos por el presente. 

Hoy el país cuenta con cerca de 229 electrolineras y algo más de 500 puntos de carga públicos, la aritmética más que reflejar una situación incómoda, refleja la realidad, un punto por cada 337 vehículos eléctricos, cuando el referente de la Agencia Internacional de Energía sugiere un cargador público por cada diez. La brecha se traduce en filas de hasta cuatro horas en las estaciones más congestionadas, un fenómeno concentrado en Bogotá que reúne cerca de la mitad del parque nacional; consecuentemente reflejado en Medellín, Barranquilla, Cali y el Eje Cafetero, donde la situación es aún más preocupante El rezago no es marginal; Voces del propio sector como ELECTROLINERAS DE COLOMBIA (EDC) lo estiman en cerca de ocho meses de retraso frente a lo que exigiría el ritmo de ventas, y con tendencia a ampliarse. Para ponerte en perspectiva de lo lejos que estamos de un punto de equilibrio, el país debería estar instalando decenas de cargadores rápidos tipo DC (Super Rápidos) y varios cientos de puntos tipo AC (Rápidos) cada MES. NO LO ESTA HACIENDO! 

A esto se suma un cuello de botella estructural poco visible, buena parte de la demanda vive en edificios y conjuntos residenciales donde instalar carga es jurídica y técnicamente complejo, lo que empuja aún más usuarios hacia la escasa red pública. La variable que redefine el análisis y pone todo : EL FENOMENO DEL NIÑO Y XM (ADMINISTRADOR DEL MERCADO ELECTRICO COLOMBIANO).

Cualquier proyección del sector que ignore la hidrología estaría incompleta. Colombia genera cerca del 60% al 70% de su electricidad con agua, lo que convierte al clima en un factor de costos y de alto impacto.

El mecanismo es el siguiente. La electricidad se transa en un mercado mayorista la Bolsa de Energía, administrada por XM, donde el precio lo fija hora a hora la planta más costosa que se necesita para cubrir la demanda. Cuando el país experimenta alta precipitación "gobiernan" las hidroeléctricas. Cuando el agua escasea, entran las térmicas de gas y diésel; en consecuencia el precio de bolsa se dispara. 

Las señales de 2026 son claras. EL INSTITUTO DE HIDROLOGÍA, METEOROLOGÍA Y ESTUDIOS AMBIENTALES (IDEAM) proyecta hasta un 96% de probabilidad de un fenómeno de El Niño de intensidad fuerte hacia finales de año, y el operador XM ya reporta que los principales embalses operan por debajo de sus mínimos históricos. El precio de bolsa, que abrió el año cerca de $590/kWh, superó los $1.280/kWh en JUNIO. Para dimensionar el techo del riesgo: en El Niño de 2024 llegó a rebasar los $2.000/kWh en algunos momentos. 

Aquí aparece el hallazgo central en materia jurídico y financiera para este sector, los operadores de electrolineras quedan habilitados para comprar energía en el mercado no regulado, sin los límites de potencia de un usuario común. Es una ventaja de flexibilidad, pero tiene una contracara financiera: los expone al precio de bolsa mucho más que a un hogar, cuya factura está cubierta en cerca del 80% por CONTRATOS DE LARGO PLAZO a precio fijo ($300-$330/kWh). 

¿Qué visualizamos desde DEEP EMPIRE BROS?

para una ventana T+1, es decir, el futuro de esta industria. El corto plazo será una prueba de estrés, el sistema entra en modo sequía con embalses ya tensionados, y el precio de bolsa presionará al alza. En sí, el seguro del sistema será los que determinen si solo se queda en sobrecosto o escala hacia riesgo de racionamiento, un fantasma que el sector ya menciona abiertamente. Para las electrolineras, esto significa tres cosas: márgenes bajo presión para los operadores expuestos a bolsa; posibles ajustes al alza en la tarifa de carga pública (hoy en el rango de 1.000 a 1.800 COP/kWh); y una prueba de fuego para la propuesta de valor del vehículo eléctrico, cuyo atractivo económico depende justamente de que CARGAR SIGA SIENDO MAS ECONOMICO QUE TANQUEAR.

Ahora bien, ¿Qué esperamos en los próximos años (2027 - 2030)? 

Aquí el panorama se vuelve más estructural, y hay una hoja de ruta razonablemente definida. 

¿Qué se plantea el Gobierno Nacional como Meta País? El Ministerio de Minas y Energía estima que Colombia necesitará cerca de 20.000 puntos de carga hacia 2030, lo que implica multiplicar la red actual varias decenas de veces, con inversiones de entre US$255 y US$390 millones. Es una cifra que define el tamaño de la oportunidad... y de la brecha.

En conclusión, el comportamiento ESPERADO del sector de electrolineras puede resumirse en una tensión de fondo, más que en expectativas y decisiones inequívocas por parte del gobierno nacional. La inversión privada jugará un papel crucial para los próximos años.

JUAN A. GUTIERREZ C.
VP FINANCE | DEEP EMPIRE BROS.

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