GIRO HAWKISH DE LA RESERVA FEDERAL Y PROYECCIÓN DEL DÓLAR


GIRO HAWKISH DE LA RESERVA FEDERAL

Tras las declaraciones y noticias en donde Donald Trump exigía menores costes de endeudamiento (mantener o disminuir los tipos de interés); Kevin Warsh, actual presidente de la Reserva Federal (Fed) junto con el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) han tomado una decisión que sacudió a los mercados.

El pasado miércoles 16 de septiembre, la Reserva Federal (Fed) incrementó por unanimidad la tasa de interés en 25 puntos básicos, ubicándola en el rango del 3,75 % al 4,00 %. Esta decisión no se adoptaba desde julio de 2023, periodo en el que el alza continuada de los tipos logró contener la elevada inflación acumulada desde 2022 y situarla cerca del objetivo oficial. Sin embargo, este panorama dio un giro a principios de 2026 con un nuevo y sustancial repunte inflacionario.

Este escenario de estabilización comentada anteriormente cambió a comienzos de 2026 debido a una combinación de factores clave:

  • Shock energético: La tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán derivó en el cierre del estrecho de Ormuz, lo que impulsó la cotización del petróleo desde los 60 USD hasta más de 100 USD por barril (un aumento superior al 45 %).
  • Presión en infraestructura: El despliegue masivo de la inteligencia artificial incrementó drásticamente la demanda sobre la capacidad tecnológica de las empresas.
  • Política comercial: El impacto directo del incremento en los aranceles internacionales, entre otros factores clave.

En cuanto al panorama actual de Estados Unidos, se proyecta que la postura restrictiva y las tasas de interés elevadas se prolonguen en el tiempo, aunque sin recurrir a un ritmo de ajustes agresivo, esta estrategia busca un delicado equilibrio, asegurar el control paulatino de la inflación sin comprometer el dinamismo de la actividad económica y los mercados; a mediano y largo plazo, se prevé cierta moderación en los precios gracias al fortalecimiento de la producción energética local de petróleo y gas (acuerdo energéticos en Venezuela), factor que tendería a estabilizar el costo del barril en la región, a su vez, esta moderación responde a la necesidad del gobierno actual de equilibrar la disciplina monetaria con la preservación del consumo, el empleo y la popularidad de la administración.


DÓLAR EN COLOMBIA

Por su parte, Colombia ha atravesado un escenario inflacionario similar, aunque con particularidades en el manejo de sus tasas de interés, esta dinámica ha estado fuertemente influenciada por la transición de gobierno y el reciente ciclo electoral, sin embargo, el factor de mayor impacto económico ha sido la acentuada revaluación del peso colombiano frente al dólar y las nuevas proyecciones en torno a la divisa.

La tendencia bajista del dólar en el país comenzó en abril de 2025, un movimiento inesperado para muchos agentes del mercado, dado que la tasa de cambio se encontraba por encima de la barrera de los 4.000 pesos colombianos, en aquel momento, las expectativas apuntaban a que la Fed continuaría recortando sus tasas (que se ubicaban en el 4,5 %), mientras que el Banco de la República de Colombia ya había reducido su tasa de intervención al 9,25 %, nivel que logró mantener gracias a un control transitorio de la inflación; a este contexto se sumaron factores determinantes, como la anticipación de las elecciones de 2026 y el incremento del endeudamiento del Gobierno Nacional en moneda extranjera.

Gráfico 1: Comparativa entre tasas de política monetaria (Colombia | Estados Unidos) Fuente: Análisis de DEEP EMPIRE BROS mediante la plataforma TradingView.

Al avanzar hacia julio y agosto de 2026, el dólar descendió a niveles extraordinarios que no se registraban desde el año 2020 debido a factores; detrás de esta fuerte apreciación del peso operaron catalizadores clave que pasaron desapercibidos para la mayoría de los agentes de la economía: operaciones de manejo de pasivos por parte del gobierno saliente (gobierno del presiente Petro), la colocación de deuda pública en dólares, un ingreso récord de remesas cercano a los 1.000 millones de dólares mensuales, y el resultado electoral que fortaleció la confianza de la inversión extranjera, todo esto, sumado al atractivo nivel de las tasas de interés locales, generó un importante flujo de capital externo hacia el país.

Gráfico 2: Evolución del par USD/COP (Temporalidad Semanal). Fuente: Análisis de DEEP EMPIRE BROS mediante la plataforma TradingView.

MOTOR CUANTITATIVO Y PROYECCIONES.

El verdadero catalizador detrás del apetito por activos locales se explica mediante la matemática del carry trade. Con la tasa del Banco de la República alcanzando niveles del 12% frente a una tasa de la Fed que retrocedía hacia el 3,75%, el diferencial de tasas nominales superó los 825 puntos básicos (8,25%), este colchón de rentabilidad absorbió holgadamente el riesgo país, incentivando un flujo masivo de capital internacional hacia la renta fija en pesos Colombianos.

Con base en este panorama, en el equipo de DEEP EMPIRE BROS identificamos inicialmente una zona de soporte técnico para el dólar entre los 3.000 y 3.200 pesos colombianos, sin embargo, la confluencia de nuevos factores altera sustancialmente la trayectoria del dólar en el futuro:
  • La rápida compresión del spread de tasas (consecuencia del recorte local acumulado a 12,00% y el reciente giro hawkish de la Fed subiendo a 3,75%–4,00%), el cual erosiona el atractivo del carry trade y motiva el desmonte de posiciones (unwinding).
  • La emergencia por el reciente terremoto en el país (que exigirá un elevado gasto público y ampliará el déficit fiscal).
  • Las alteraciones del orden público en el Magdalena y la persistencia de una baja calificación de riesgo soberano.

Esta combinación de factores ejerce una importante presión al alza por fuga de capitales de portafolio hacia activos seguros en USD, por lo tanto, actualizamos nuestra proyección situando el retorno del dólar hacia el rango de los 3.600 a 3.800 pesos colombianos en el mediano a largo plazo.

OSCAR JOHANDRY VERANO CASTILLO.
CFO | DEEP EMPIRE BROS.

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